domingo, 27 de mayo de 2007

●๋: ●๋: ●๋: ●๋: Resumen Nº 4, Unidad II ●๋: ●๋: ●๋:●๋:


“Nidos para la lectura: El papel de los padre en la formación de lectores”

Yolanda Reyes


Tal como lo demuestra la representación gráfica, la autora a pesar de reconocer el valor medular del hogar y de los padres en el contexto del niño, también contempla como vital el papel que deben desempeñar los educadores y la institución educacional en la formación de los infantes.

Para la autora ambos microsistemas en la vida del niño se complementan y son necesarios para la adquisición de la lectura.

La siguiente representación gráfica, da a conocer a los que la autora llama “nido o sembrar sentido” en la lectura:




  • Las primeras etapas en la formación del lector

1) Yo no leo. Alguien me lee, me descifra y escribe en mí

El recién nacido llega a un mundo que ha sido construido con los significados que otros han ido formulando. Son importantísimas en esta etapa las interrelaciones producidas entre la figura de apego del niño con el infante, y también con las personas de su contexto más cercano.

En esta etapa nos hacemos partícipes de la comunicación humana, la cual contiene un mundo simbólico (alguien nos lee y escribe, nos da pautas de las primeras claves de significación).

Antes del primer año de vida, la experiencia humana como lectores se liga profundamente al AFECTO. Cuando el niño ya es capaz de sentarse, aparecen los primeros libros de imágenes. Los padres o principales figuras de apego, introducen al niño en otro orden simbólico (mundo de los libros, direccionalidad, etc.). Luego de los primeros libros, los relatos se van haciendo cada vez más complejos. Finalmente van apareciendo diferentes géneros literarios; después va adquiriendo fuerza la etapa de la alfabetización y el aprendizaje lector se delega a los establecimientos educativos.


2) Segunda etapa: Yo empiezo a leer con otros

Es la etapa que comprende desde la total dependencia del lector hasta el logro de la lectura autónoma (época más difícil para la formación del infante). Es importante mencionar que muchos infantes pierden el sentido y la comprensión de lo que leen debido a que se centran únicamente en la decodificación mecánica. En esta etapa los padres resultan verdaderamente imprescindibles (deben dar nido a la lectura, es decir dar SENTIDO y CONTEXTO dicho aprendizaje). Deben acompañar a sus hijos en el proceso de caerse y levantarse (ensayo y error), para así brindarle múltiples terrenos donde ejercitarse. También es bueno leerles historias a los niños, las cuales no se deben dejar a mitad de camino (constancia).

Es importante que se mantenga viva la FÉ en la magia de los libros y en sus poderes de desciframiento.


3) Tercera etapa: Lector que lee solo

Llegará un tiempo en el que sólo se desee leer en privado, tal como un lector autónomo y solitario. La lectura debe llegar a ser parte de la intimidad de la persona, todo esto gracias a la constancia, acercamiento y preocupación de los actores implicados en su formación como lector autónomo.


Finalmente lo mejor que puedo resaltar de este texto, es una cita que encontré en él, la cual me llamó mucho la atención y expongo a continuación:

“Leer por el puro placer de estar juntos, de compartir sueños, temores, intereses e incluso obsesiones y acompañar a ese hijo a confrontarse con las tareas existenciales, con los valores y con los retos de la vida que recrean los libros (…) Ese libro que el corazón y el deseo le piden a cada ser humano y que quedará guardado en lo más profundo de la memoria, ligado al afecto de esa persona que acompañó su descubrimiento o que quizás se lo regaló de cumpleaños…”

Es importantísimo acercar a los niños al mundo de la lectura en todas sus expresiones, pero más que ofrecerles un ambiente letrado o prácticas suficientes para desarrollar la lectoescritura (promover la lectura), es necesario (como toda práctica educativa) ligar el corazón y los sentimientos al aprendizaje de un determinado tema.

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